Agricultura

Exportación de soja cae 30% hasta US$ 820 millones

Primeras rinden 1.800 kilos por hectárea y pierden calidad

Barco cargando soja.

Barco cargando soja.

Pablo Antúnez.

El precio de los commodities ya habría tocado el piso y es razonable pensar que el ajuste pasó, esperándose un mejor escenario para la agricultura uruguaya para los próximos años. Así lo destacó el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte en el marco de la presentación del informe del Observatorio de Oleaginosos del Uruguay, con información sobre la zafra 2015/2016.

La actividad se desarrolló en la Cámara Mercantil de Productos del País, con la presencia de la directora representante del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) en Uruguay, Gladis Genua y de la ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse. El cierre estuvo en manos del ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre.

Rosselli mostró que el sector oleaginoso, pese al descenso del valor bruto de la producción —por menor área plantada y pérdidas de grano, principalmente en soja de primera— , continuó generando impactos relevantes en la economía uruguaya en la pasada zafra, demandó más insumos y servicios agrícolas por US$ 400 millones, pagó rentas de US$ 160 millones y destinó US$ 180 millones adicionales a servicios de transporte, acondicionamiento de granos y comercialización.

Rosselli mostró que más allá de la caída del valor bruto de la producción de soja, el sector oleaginoso continuó generando impactos relevantes en la economía uruguaya en la zafra pasada y este grano es clave para mantener 14.200 empleos, incluyendo trabajadores agrícolas, transportistas y proveedores de servicios para este sector.

El informe de la zafra 2015/16, mostró que además de la caída del área de soja, el clima afectó mucho al cultivo, tirando abajo los rendimientos y generando problemas de calidad. El 84% de la soja necesitó ser secada porque tenía un promedio de humedad de 16,9% cuando los silos ponen un tope de 14% para aceptarla.

Según el trabajo de Deloitte, considerando las mermas por secado y el porcentaje de grano dañado que superó 8% (nivel aceptado sin descuento), el rendimiento promedio de soja de calidad había sido levemente superior a 1.800 kilos por hectárea.

Las exportaciones de la oleaginosa rondarían los US$ 820 millones, lo que marca una caída de 30% frente a la zafra pasada; aún así, la soja continúa entre los tres principales productos de exportación de Uruguay, detrás de la carne y la celulosa.

Las sojas de primera pasaron de rendimientos de 2.400 kilos por hectárea a rindes de 1.950 kilos, con caídas más marcadas en los rendimientos en la zona este y noreste. Cabe recordar que las sojas de primera fueron las más afectadas por el clima, que las agarró en una etapa clave de desarrollo. Las pérdidas por calidad se estiman en US$ 45 por hectárea para las primeras.

Costos. Rosselli recordó que en la zafra 2015/16, el costo por hectárea para la soja fue US$ 391, 15% menos que en la zafra anterior (antes de considerar el puente verde entre primeras y segundas). Para las sojas de segunda los costos se redujeron 13% por hectárea.

Hacia adelante, Rosselli dijo que puede esperarse una reducción de los gastos, más allá del incremento de los costos de la semilla que no se repetirán en el ciclo siguiente. “Con los niveles actuales de precios, se verá mayor impacto de la oleaginosa en la nueva zafra y con un rendimiento (esperado) de 2.400 kilos por hectárea, el margen de retorno sería de US$ 280 por hectárea. Se estima un precio de US$ 340 por hectárea”, explicó el socio de Deloitte.

El área de soja de cara a la próxima zafra quedaría estable y por el lado negativo, planteó la escasez de semilla y los posibles problemas financieros de algunos productores porque antes debieron enfrentar dos zafras malas. “Hay un escenario bastante mejor para los próximos años”, sostuvo el economista Rosselli.

Rurales EL PAIS