Agricultura

Exceso de lluvias afectará a los cultivos de invierno

El estado aún es bueno, pero ya se ven chacras anegadas.

CULTIVO DE  TRIGO

Trigales. Aún no hay datos oficiales sobre la caída del área, pero se estima que está cercana al 40%.

 

Pablo Antúnez. 
Las continuas lluvias están comenzando a afectar los cultivos de trigo y cebada, con chacras anegadas y encharcamientos en varias zonas agrícolas. Los pronósticos meteorológicos para esta semana, generan mayor preocupación en productores y asesores.
“Las primeras lluvias vinieron muy bien porque a los cultivos les estaba faltando agua, pero ahora comenzaron a complicar bastante”, aseguró ayer a El País el asesor agrícola Carlos Dalmás.
Hasta el momento los técnicos aseguran que los cultivos se ven muy lindos, según un relevamiento de El País por varias zonas productivas. Sin embargo, los asesores agrícolas no dejan de lado que el exceso de agua se va a notar a nivel de cultivos en los próximos 10 o 15 días.
Dalmás explicó que si se cumplen los pronósticos de lluvia para la presente semana, es altamente probable que comiencen a aparecer algunas enfermedades o que los cultivos se comiencen a marcar con la aparición de plantas amarillas. Pero más que el trigo, el cultivo más afectado será la cebada, por ser mucho más sensible al exceso hídrico. Hoy, al igual que los trigales, esos cultivos lucen en muy buenas condiciones.
Los precios del trigo desalentaron a los productores en el momento de plantar la nueva zafra e hizo caer drásticamente el área. El año pasado el trigo uruguayo sufrió problemas de calidad con este cereal y eso complicó más las ventas. Incluso muchas chacras que fueron afectadas por el fusarium (hongo) fueron quemadas con glifosato y albergaron otro cultivo. Toda esa situación generó que el área triguera cayera, según algunas estimaciones -todavía no hay datos oficiales- en el orden del 40% respecto al ejercicio agrícola anterior.
En los hechos, más allá de las estimaciones, “se ve muy poco trigo al recorrer las zonas de producción”, aseguró Dalmás a El País.
En la etapa que hoy están los cultivos de trigo todavía no se puede hablar de pérdidas importantes en los rendimientos del cereal debido al exceso hídrico que se viene registrando en las chacras durante las últimas semanas.
Sin embargo, Dalmás sostuvo que “no hay duda que las lluvias afectarán trigo y cebada, porque le quitan condiciones óptimas para su desarrollo”.
Ambos cultivos precisarán un clima más seco en septiembre y octubre, pero principalmente demandarán temperaturas bajas para evitar la aparición de fusarium (hongo) y con ello pérdidas de calidad.
La Encuesta Agrícola 2014 de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA/MGAP) hablaba de una siembra en el ejercicio pasado de 398.876 hectáreas, mientras que el área de cebada alcanzó 99.519 hectáreas. En esta nueva zafra que está en marcha, el área de cebada no cayó tanto, pues su comercialización está asegurada a través de las malterías que realizan contratos con los productores asegurando un precio, pero el trigo se desmoronó.
Otro fenómeno que se vio en esta zafra es que cayó prácticamente a la mitad la venta de semilla de trigo, porque hubo muchos productores que usaron semilla propia para bajar los costos de producción.

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