Agricultura

Fimix Agrofinanzas sobre el momento agrícola: “la moneda está en el aire…”

Diagnósticos son sólo una parte, hay que tener estrategia

Determinante. Sin ser garantía, el éxito estará más cerca cuando se ejecute celosamente la planificación, organización, dirección y control.

Fimix Agrofinanzas.

Ya con febrero en las casas, el clima sigue mostrándose persistentemente (y preocupantemente) seco. Enero fue bastante típico, alineado lo que suele ser el primer mes del año: días soleados y muy calurosos, con escasez (e incluso, ausencia), de precipitaciones, generando el déficit hídrico característico.

Oferta.

Los cultivos de verano vienen sufriendo y, en algunos casos, se habla de potencial de rendimiento, con un signo de interrogación. En Argentina, sin ir más lejos, ya se habla de una caída en la cosecha actual de soja, al punto tal que, esta semana, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires divulgó sus últimos cálculos con un recorte de tres millones de toneladas, lo que deja a este país en 51 millones de toneladas, en caso que las condiciones climáticas no empeoren.

A priori, uno podría pensar que el mercado debería seguir subiendo, en base a la seca que no cede y al precio de la escasez, o por lo menos de producto que estaría menos disponible de lo previsto inicialmente.

De todas formas, si bien esta lectura podría ser correcta, es sólo una parte de la historia en América del Sur.

En Río Grande del Sur viene dándose una seca parecida a la de Argentina y Uruguay, pero Brasil es mucho más grande que el estado gaúcho.

En el centro oeste de ese país, las lluvias vienen demorando la cosecha levemente, aunque se especula con una nueva superproducción este año para este país. En algunos casos, ya se habla de una cosecha de 116 millones de toneladas, lo que sería alrededor de nueve millones de toneladas adicionales, respecto al cálculo original de producción.

De darse este escenario, Brasil estaría compensando con creces la pérdida de producción de Argentina, quedando una cosecha regional superior al año previo, lo que se sumaría a una cosecha récord de EEUU, sin mencionar la situación de inventarios mundiales, en niveles muy abultados.

Demanda.

Por el lado de la demanda, ésta sigue respondiendo, aumentando año tras año los volúmenes importados, sobre todo por parte de China. Pero este país compra aquello que esté a precios alineados con lo que los compradores estén dispuestos a pagar y no más (como en cualquier libre mercado o como haría cualquier ama de casa responsable).

Chicago queda en EEUU y los precios reaccionan a lo que ocurre en ese mercado, cuando comprueba que la soja de este origen pierde participación de mercado en China, a manos de un Brasil más barato y con tanto o más volumen para exportar.

Así, hay menos exportaciones de EEUU y más de Brasil hacia China y, para volver competitiva a la soja estadounidense, lo único que queda es dejar caer los valores del poroto de ese origen. Así también, los descuentos en Sudamérica respecto al precio de Chicago, se muestran en menores valores (mayores precios) respecto a lo que suele ocurrir en esta época.

Realidad.

Podemos hablar y especular con estas informaciones y su evolución, tanto como queramos. El problema es que, el precio de la soja, no se define exclusivamente – ni mucho menos – solamente por un tema de oferta y demanda.

Los fondos de inversión hacen y deshacen a sus anchas, en base a la chance de hacer negocios en forma rápida, entrando y saliendo del mercado y llevando a los precios a subir y bajar, consecuentemente y, así, tienen la posibilidad de hacer muy buenos negocios, en muy poco tiempo. Esto es válido tanto como con soja y otros commodities, como demás activos. El ejemplo del dólar, a los menores precios en casi cuatro años, es claro.

Los diagnósticos son, por lo tanto, solo una parte del análisis que debe realizar cualquier empresa que esté en este negocio. Lo importante es tener una estrategia clara y definida, pronta para ser usada en cuanto empiecen a cumplirse algunos hitos, establecidos oportunamente.

Los planes de comercialización son indicados para cuando el momento llegue, poder volver en acciones lo ensayado en la planificación. Decisiones comerciales que deben ejecutarse fríamente, sin lugar a corazonadas, o por lo menos llevando a que la suerte del negocio dependa cada vez menos de aspectos subjetivos y, cada vez más, de los números fríos. No alcanza con definirlo, si después no se procede acorde a lo planificado.

Esto es válido, tanto para operar con futuros y opciones en Chicago, así como en un mercado disponible (físico) de primas o precios. La venta de la producción por parte del productor, siempre debe apuntar a la obtención de un margen predefinido. Y, llegado el momento, ser flexible y no fundamentalista de una u otra herramienta.

Si hoy sirve venderse en primas, mañana tal vez no. Lo mismo si hoy comprarse un seguro de precio resulta redituable. Puede que mañana ya no lo sea.

Con la mira puesta en tomar decisiones comerciales que aporten al margen por tonelada pretendido, nada puede descartarse de antemano. Todo debe someterse al tamiz del cuestionamiento y, después sí, ceñirse a un plan en donde todo debería estar calculado.

Así como se puede programar operaciones de compra y venta en Chicago, sin tener que estar atendiendo permanentemente la evolución de precios, debería ser posible hacer lo mismo con las ventas de grano físico, en donde poder establecer precios objetivo y que el cierre de negocios responda a la ley de la libre oferta y demanda. Un mercado transparente y seguro, en donde todos los jugadores operen bajo las mismas reglas y cuenten con las mismas posibilidades, independientemente de la escala de cada uno.

Aunque el éxito nunca está asegurado, siempre estará más cerca cuando se ejecute celosamente la planificación, organización, dirección y control.

Uno por ciento es inspiración, el resto es transpirar, pero sin perder de vista cuánta agua.

Rurales EL PAIS