Agricultura

Cr. Julio Blanco: “Faltan más estímulos para llegar a los 2,5 millones de Há”

El director de Interagrovial SA, empresa fundada por su padre hace exactamente medio siglo consideró que los productores uruguayos son muy tecnificados, muy abiertos, viajan mucho, se informan y son de los más eficientes de toda la región. Y más abiertos a asumir la innovación tecnológica. Según el Cr. Julio Blanco Vicente consideró que “el tipo de cambio, el combustible, los impuestos encubiertos en las tarifas, y el alto costo país traban el desarrollo”. Así mismo consideró que “salvo el riego, se han cortado todos los beneficios para invertir, o gran parte de ellos”. No obstante ello se mostró optimista pues “estamos en el cerno de lo que es la base de la economía uruguaya”.

Pablo D. Mestre
-¿Qué significa ser representante John Deere?
-Mucho. Los que hace más años que estamos en la empresa nos hemos formado en los valores de Interagrovial que ha dejado mi padre, pero también en los de John Deere. La camiseta pesa y es una marca que está arraigada en cuatro valores fundamentales.
-¿Cuáles son?
-Integridad, compromiso, innovación y calidad. Conceptos que hacen a la empresa y que han marcado el desarrollo. John Deere nos ha guiado en el camino, lo que somos hoy como empresa ha estado alineado aceptando los retos en base a esos cuatro valores. La compañía nos ha llevado de la mano, nos ha orientado. Hemos hecho los planes de corto y largo plazo y además han estado acá adentro trabajando codo a codo con nosotros en el desarrollo de la empresa en estas últimas dos décadas que nos ha tocado a esta generación que estamos hoy al frente.
-¿Cómo se dio el cambio generacional?
-Como toda empresa familiar hay retos muy grandes cuando se pasa de una generación a otra. Eso no es fácil. No lo es en ninguna empresa familiar, porque dos generaciones trabajan de distinta manera. En nuestro caso fue en el año 97, una etapa de cambios para la empresa y ya en el 2000 se asomó la bajada grande de crisis que nos marcó a todos en Uruguay. Fue un gran aprendizaje, hubo que transitarlo y a partir de ese momento tuvimos un fuerte apoyo de John Deere.
-Ud. asumió con 30 años, ¿Qué proyectaba? ¿Cuál era la estrategia para esa renovación generacional?
-Veíamos, y John Deere nos ayudó mucho, que el negocio además de distribuir las máquinas, los tractores, todos los productos de la firma, iba de la mano del concepto que el valor agregado que le podíamos poner en Uruguay era el driver principal del negocio. Se trataba de cómo lo teníamos que hacer, qué tipo de servicios, que tipo de atención y de ubicación geográfica necesitábamos tener para poder llegar al cliente con esas soluciones. También era un momento donde estaban entrando máquinas distintas, había evolución en la tecnología. Eran varios impactos que nos llevaban para el mismo lado.
-Además de los cambios en la agricultura…
-Obviamente. La agricultura empezó a cambiar fuertemente en el inicio de la década del 2000. Los cambios se dieron en una expansión importante del mercado, que fue cuando Uruguay tuvo una agricultura mucho más desarrollada, cuando entró la agricultura de verano fuerte en el 2003/04. Se dio todo junto. Las etapas nuestras de desarrollo de la empresa, cambios a nivel de país y también un aumento del mercado. Fueron muchos años de muchas inversiones, cambios de procesos, muchos de los cuales estamos aún terminando de hacer eficientes.
-Una estrategia de cercanía, de trato directo con el cliente…
-Exactamente. Esa fue la idea. De la vieja manzana de la Aguada, que aún la tenemos, partimos hacia todo el país y hoy estamos en 15 puntos. En el año 2011 nos mudamos acá, al km. 10 de la Ruta 1.
-¿Qué balance hace de esos cambios?
-Estamos contentos de los aciertos estratégicos que hemos tenido en estos últimos años. Desarrollamos la empresa para el lado que la teníamos que hacer. Los desafíos están en seguir haciendo eficiente esta red, esta estructura de la empresa hoy. Seguir llegando a los productores con mejores soluciones, rápidas, con servicios que le representen al agricultor, al ganadero y al lechero aumentos de productividad. La misión nuestra hoy es, dentro de relaciones de largo plazo con los clientes, que nos permitan facilitar los negocios, llegar con soluciones que le representen al productor mayor eficiencia.
-¿Cómo se hace?
-Eligiendo la máquina adecuada, o eligiendo la solución de agricultura de precisión para la operación del cliente o para los cultivos o la rotación del cliente. Nosotros podemos ayudarlo a ahorrar gasoil por hectárea, o a sembrar mejor, o a controlar el cultivo de una mejor manera. Controlar los datos del campo de una manera más eficiente y recolectar una cosecha con mayor eficiencia y tratar mejor los granos. Y de vuelta recolectar los datos y procesarlos de una manera mejor para la zafra siguiente. Todas esas soluciones son las que hoy nos desvelan y a lo que queremos llegar.
-¿Cómo lo toman los clientes?
-Los productores uruguayos, siempre lo hemos dicho, son muy tecnificados, muy abiertos, viajan mucho, se informan y son de los más eficientes de toda la región. Y más abiertos a asumir la innovación tecnológica.
-Se dice que Uruguay es un país ganadero con agricultura. ¿Coincide con ese concepto?
-Continuamos siendo un país ganadero, pero con una agricultura muy importante y somos muy optimistas que va a seguir ganando terreno. Por más que se retrajo un poquito en los últimos años por distintos motivos.
-¿Cómo cuáles?
-Tiene que madurar. La agricultura de verano es un fenómeno relativamente nuevo en Uruguay, comenzó en el 2003/04, frente a una ganadería que tiene 400 años en el país. Si nos propusiéramos duplicar la producción de carne en Uruguay podríamos; en carne Uruguay le juega carrera a cualquier país del mundo y no nos gana nadie. En agricultura no tenemos las condiciones naturales para ser el mejor país del mundo por nuestros suelos y nuestro clima, pero sí podemos tener 2,5 millones de hectáreas sin dudas. Y una agricultura que, combinada con ganadería, se potencien las dos.
-¿De qué depende poder llegar a esos 2,5 millones?
-Hay una realidad de costos. Costo país que todos sabemos, después otro problema es que, salvo el riego, se han cortado todos los beneficios para invertir, o gran parte de ellos. El beneficio por reinversión para productores de cierta escala para arriba, la gran mayoría del área, se ha cortado. No podemos pensar que toda la inversión que necesita la agricultura nacional va a ir de la mano del riego. Va a entrar y ojalá que entre mucho, esta política del MGAP va a facilitar ello, pero no en todos lados se va a hacer con riego la agricultura. Entonces donde no se va a hacer con riego, tenemos muy pocos beneficios para invertir.
-¿Cuánto incide el costo país?
-Está trabando el desarrollo. El beneficio para inversión es distinto al de antes, los planes de inversión fueron una cosa buena en su momento. Por otro lado el tipo de cambio, el combustible, los impuestos encubiertos en las tarifas, todo eso traba el desarrollo. Porque en un país agro exportador con el tipo de cambio atrasado y un gravamen importante, ojo que trancamos al sector productivo. ¿Me van a decir que Uruguay no puede producir de acá a 10 años el doble de carne? ¿Quién dijo que no? ¿Y no puede tener 2,5 millones de hectáreas de agricultura? ¿Cómo que no? ¿Por qué no? ¿Y si destrabamos lo que hay que destrabar? ¿Podemos o no? ¿Y eso qué representa para Uruguay? Claro que podemos.
-¿Qué hace falta?
-Tenemos que atender los problemas de una cadena arrocera, una cadena lechera, la ganadería, la agricultura. Tenemos que estar mirando eso porque es la base de nuestra economía.
-Eso sumado al costo de infraestructura país…
-Bueno. Eso da para un libro y corre parejo para todos los sectores. Es un costo muy alto que todos lo padecemos.
-¿Es optimista?
-El negocio de Interagrovial va a seguir firme. El futuro para la empresa es muy bueno porque está en el sector de proveer soluciones de los sectores más importantes de la economía uruguaya. Nada menos que la agropecuaria, la forestación y la infraestructura. Es una empresa que está en el cerno de lo que es la base de la economía uruguaya. Entonces el futuro es muy bueno, aunque hoy se lo vea deprimido y con falta de estímulos.

Los costos son los que perjudican a productores

¿Cómo está el tema endeudamiento del sector agrícola?
-Preocupa el sector arrocero y preocupa el sector lechero, porque han tenido que aguantar una tempestad y la realidad de una dureza bárbara. Porque a los lecheros los agarró lo climático y una variación en el precio asombrosa. El arrocero lo mismo con el precio. Son sectores que tienen un análisis distintos a los de secano, porque la mayoría de los productores arroceros tienen que industrializar primero su producción para que salga al mundo y el costo de industrialización de Uruguay (y volvemos al mismo problema de costos), es ineficiente comparado con otros países. Cuanto más industrializamos más encarecemos el producto. ¿Pero cómo sale el arroz uruguayo al mundo? Sale a competir con el precio internacional del arroz ¿y qué le llega al productor? La industria hace sus números, industrializa, vende y el precio al productor tiene que hacer cerrar esa ecuación. El precio al productor lechero también pasa por una industria. En cambio gran parte de la soja no pasa por una industria, se va para el puerto y se va en barco y eso hace que por lo menos en la soja tengamos un precio un poco más parecido al que tienen los productores en el mundo.

En equipo. El concepto principal de la empresa es el trabajo en conjunto por el bien común. Fotos: Ariel Colmegna

Medio siglo de Integragrovial al servicio del productor

Fundada en 1967 por Julio Blanco Durán, hoy continúa vigente

¿Cómo nace Interagrovial?
-La funda mi padre, Julio Blanco Durán, hace medio siglo. Pero la historia empieza en la ciudad de Soca, en el comercio de mi abuelo: Raymundo Blanco e hijos, un inmigrante español, de Asturias, que llegó a Uruguay en 1912. En el año 67 nace Interagrovial como distribuidor de la marca International McCormick y a los pocos años se queda con todas las operaciones de la marca en Uruguay.
-¿Cómo era el mercado hace medio siglo?
-Con un área de trigo más significativa que hoy, no había agricultura de verano y el arroz estaba naciendo. Las marcas principales tenían que importar los productos y había que armar los tractores acá. Recién en los 80 se abrió la importación. Era un mercado muy particular.
-¿De qué volumen de negocio se hablaba entonces?
-Eran tractores mucho más chicos, un promedio de 80 caballos y los más grandes tenían 120 caballos. Oscilaba entre los 1.500 y 2.000 tractores, con picos de 3.000. Y muy pocas cosechadoras.
-¿Cómo surge la vinculación con John Deere?
-En los años 80. International McCormick entró en bancarrota a nivel mundial y a partir de ello más adelante se fusionó con Case. Para Interagrovial hubo 3 o 4 años de impasse, hasta que se le ofreció la representación de John Deere (que ya estaba obviamente en Uruguay). Y fue fantástico. Así arrancó la era de John Deere con Interagrovial, en el año 1984.
-¿Qué representó la marca para ISA?
-Para la vida de la empresa fue más que un cambio de marca, significó un punto de inflexión.

¿Cómo son las cifras de Interagrovial hoy?

La facturación está en un momento muy bajo, casi a la mitad, en unos 80 millones de dólares. Manejamos el 40% del mercado de tractores, número 1 en ventas histórico, el 50% en cosechadoras. Y también aproximadamente el 20% en equipos de construcción y 45% en equipos forestales.

Video: cinco preguntas al Cr. Julio Blanco.

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