Agricultura

Clima complicado en los mercados agrícolas

El informe de agosto del USDA elevó la estimación de la cosecha de soja y maíz en EEUU.

 

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El rendimiento medio de la producción sojera uruguaya se situó en torno a 2.300 kg/há en el último año. Los principales países productores logran promedios de 3.000 kg/há. Será necesario apuntar a estar más cerca de ese rendimiento que de los 2.000 kg/há, en promedio. La apuesta a la productividad se renueva con fuerza en 2015. Foto: Seragro.

 

Pablo Jiménez de Aréchaga/Consultora Seragro/El País Agropecuario.

En un marco de una gran volatilidad en los mercados agrícolas mundiales, el informe mensual del USDA publicado en agosto contradijo la expectativa previa del mercado, motivando un ajuste a la baja en los precios de todos los granos en Chicago.

Cuando los principales analistas esperaban un recorte en las estimaciones de cosecha de soja y maíz en EEUU, el USDA indicó lo contrario, a partir de una mejora en los rendimientos medios esperados para ambos cultivos.

En soja, la última estimación indicaba una cosecha de 105,7 millones de toneladas, pero a raíz de excesos hídricos en la siembra y la posibilidad de no haber completado el área, los analistas esperaban una cosecha de entre 97 y 103 millones de toneladas (promedio: 101 millones).

Sin embargo, el USDA aumentó 2% la expectativa del rinde medio esperado, pasándola de 3.100 a 3.150 kg/há, y llevó la nueva proyección a 106,6 millones de toneladas, 5% por arriba del promedio esperado por el mercado.

Si lo comparamos con el informe de julio, el aumento en la producción estimada no supera el 1%, ya que simultáneamente al incremento en el rinde esperado el USDA ajustó a la baja la superficie de soja, pasándola de 34,1 a 33,7 millones de hectáreas.

Aquí sí se cumplieron las expectativas del mercado, donde se aguarda un recorte de la superficie de soja, debido a la imposibilidad de culminar las siembras por los excesos hídricos ocurridos algunos meses atrás.

El dato de aumento del rinde en soja fue realmente sorpresivo. El estado de los cultivos que releva semanalmente el propio USDA marcaba, en su último informe previo al cierre de esta nota, un nivel “inferior” al registrado un año atrás, con 63% de los cultivos en estado bueno a excelente, frente a 70% de un año atrás.

En dicha zafra (2014/15), EEUU obtuvo una cosecha récord de soja, con un rinde medio de 3.218 kg/há, por lo que no habría consistencia con la estimación actual (3.150 kg/há).

En el caso del maíz sucedió algo parecido. Mientras, en promedio, los principales analistas esperaban un recorte en el nivel de rendimiento y en el volumen de producción total, el informe del USDA se “movió” en sentido contrario, y elevó los niveles de productividad y producción esperados respecto a su informe de julio.

Los ajustes relativos a este informe fueron leves (del orden de 1%), pero la diferencia con lo esperado por el mercado fue mayor (3%), lo que se tradujo en el principal factor de impacto bajista en la Bolsa de Chicago.

Mercado volátil.

El impacto de este informe fue grande en Chicago, con bajas máximas en la jornada en la que se publicó (12 de agosto).

La soja perdió US$ 23 (6%), pasando de 373 a 349 US$/ton en la primera posición. Coincidió que por esos días China devaluó su moneda y motivó una fuerte reacción de los fondos. En los días posteriores al informe los precios de la soja en Chicago se mostraron volátiles, ubicándose en un eje de 340 US$/ton al cierre de esta nota.

Es importante entender la lógica de Chicago. Los fondos de inversión amplifican los movimientos de los precios (tanto en suba como en baja), que responden mayormente a los propios fundamentos de mercado, como son la oferta y la demanda mundial de cada producto.

En definitiva, este comportamiento se transforma en una “ventaja” cuando las subas “amplificadas” pueden ser aprovechadas por las empresas agrícolas mediante las diferentes herramientas comerciales disponibles (venta de futuros, opciones, etc.).

Mirando la evolución de los precios más allá de estas importantes fluctuaciones diarias, cabe destacar que la soja se mantiene relativamente estable en Chicago, en un escalón inferior de gran magni tud respecto al nivel del año pasado.

Es así que la soja marca un promedio de 377 US$/ton en Chicago para los últimos doce meses, 28% por debajo de los 510 US$/ton, promedio del año anterior.

En el caso del maíz, la tendencia del último año también ha sido bajista, marcando un descenso de 21% en términos promedio, pasando de un eje de 185 a uno de 145 US$/ton.

Finalmente, el trigo descendió en promedio 18% en el último año, aunque muestra mayores oscilaciones, pero siempre dentro de la tendencia bajista de precios.

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Oferta y demanda global.

El impacto de las variaciones en las estimaciones de cosecha de soja y maíz en EEUU repercute de manera considerable en el mercado mundial.

Esto resulta razonable, en la medida en que 35% de la producción y 39% de las exportaciones globales de maíz se generan allí, mientras que 33% de la cosecha mundial y 39% de las exportaciones de soja también se originan en ese país.

Algo distinta es la situación del trigo, donde si bien el mercado mundial está afectado por las exportaciones del cereal norteamericano, tanto la producción como el comercio está más repartido en un número mayor de “jugadores”, como son la UE, Canadá, Rusia y Australia, entre otros. EEUU representa 8% de la producción mundial y 16% de las exportaciones.

En el caso de la soja el otro actor relevante es Brasil, donde la siembra de soja está a punto de comenzar. Al igual que en EEUU, la apuesta por este cultivo es importante. Ante un escenario de precios bajos y márgenes ajustados, la oleaginosa sale mejor parada frente a otras opciones. La devaluación del real es un factor decisivo a la hora de analizar la nueva zafra, donde el USDA espera que la producción crezca de 94,5 a 97 millones de toneladas.

Incluso, algunas consultoras locales como Safras & Mercado, AGR Brasil, Franca Jr., entre otras, estiman que la cosecha brasileña puede alcanzar a 100 millones de toneladas este año, a partir de un aumento de la superficie de siembra y un rinde medio en niveles históricos de 3 mil kg/há.

La devaluación del real también apuntala el fuerte empuje exportador de la soja brasileña, que nuevamente desplazaría a EEUU del primer lugar del ranking, ampliando la diferencia.

El informe del USDA elevó en 5% las exportaciones de soja brasileña –de 50,7 a 54,5 millones de toneladas–, lo que representa 43% del mercado mundial. EEUU le sigue, en segundo lugar, con 47 millones de toneladas de soja. Juntos, ambos países representan 80% del total exportado.

De esta forma, los dos principales países productores y exportadores de soja coincidirían en el ciclo 2015/16 con una superficie récord de siembra y elevados rendimientos en términos históricos, de al menos 3 mil kg/há en promedio, lo que sin duda se transforma en el factor bajista del mercado por excelencia.

Como contraparte, es necesario realizar alguna mención al comportamiento de la demanda. En primer término, hay que destacar que el consumo mundial proyectado por el USDA para el ciclo 15/16 llega a 310 millones de toneladas, lo que representa un aumento de 4,4% respecto al ciclo anterior, equivalente a 13 millones de toneladas de soja adicionales.

Si bien el consumo mundial crece más que la oferta estimada, los elevados stocks iniciales determinan que al final del ciclo 15/16 también crezcan los stocks proyectados.

El principal motor de la demanda sojera continúa siendo China. El consumo estimado por el USDA para 2015/16 es de 6,6% de incremento, pasando de 86 a 92 millones de toneladas. Representa 30% del consumo mundial, en una relación que ha venido creciendo ininterrumpidamente en la última década. Hace 10 años representaba 20% del consumo mundial.

La predominancia de China se hace más notoria en las importaciones. Si bien el informe del USDA se procesó antes de las jornadas en que se devaluó el yuan, el consenso de los analistas le resta importancia a este efecto en el nivel de importaciones de soja.

En el informe se estimó un aumento de 2,6% en las importaciones de China para el ciclo 15/16, pasando de 77 a 79 millones de toneladas. Esta cifra representa 64% de las importaciones globales de la oleaginosa, y hace 10 años implicaba 44% del total.

Panorama local.

La agricultura local atraviesa momentos difíciles. El inicio de la zafra 15/16 marca la superficie de siembra de cultivos de invierno más baja en casi una década.

Las perspectivas de año Niño atentan contra el éxito productivo del trigo y de la cebada, en la medida en que la mayor probabilidad de lluvias superiores al promedio en la primavera, de concretarse, puede afectar la calidad y la cantidad de las cosechas de invierno.

Para el verano, el escenario de precios bajos y márgenes ajustados determina que nuevamente la soja sea la opción elegida, por resultar la mejor alternativa y una de las pocas con chances de ser rentable.

Habrá un ajuste a la baja en los costos de producción –a partir de la renegociación de las rentas, una reducción en la tarifa de los servicios contratados y algún ajuste de insumos más–, pero, en promedio, la magnitud de esta baja no equipara el descenso de los precios de venta.

Aunque la probabilidad de lluvias para el verano también es más alta, no se espera una gran siembra de maíz ni sorgo, cultivos que presentan números negativos, a menos que se limite el costo del flete y se consuman en la zona donde se producen.

Y, aunque aún restan unos meses para comenzar la siembra, los principales actores del sector esperan un ajuste a la baja en la superficie de soja, desde 1,4 millón de hectáreas sembradas este año. La apuesta a la productividad se renueva con fuerza en 2015, sobre todo si tenemos en cuenta que el último año no fue bueno, con un nivel de rendimiento medio en torno a 2,3 mil kg/há.

Tengamos en cuenta que los principales productores de soja del mundo logran promedios de 3 mil kg/há, por lo que será necesario apuntar a estar más cerca de ese rendimiento que de 2 mil kg/há, en promedio.

Las abundantes lluvias que se han registrado en agosto son propicias para recargar los perfiles de cara a la siembra de verano, sobre todo en las zonas del Sur más afectadas por el déficit hídrico precedente.

Al cierre de esta nota, todavía era prematuro dimensionar los posibles daños y las mermas en el potencial productivo de los cultivos de invierno provocados por los excesos hídricos registrados, aunque sí es posible afirmar que las zonas secas obtuvieron un gran alivio.

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