Agricultura

Arroz, la zafra más atrasada de la década

Con esfuerzo se llegará a 150.000 hectáreas.

Birds fly around a tractor planting wheat seeds in Ines Indart, Argentina, on Saturday, June 27, 2009. Argentina, the world’s fourth largest wheat exporter last year, may withdraw from world markets for the first time in at least a century as drought reduces plantings. Photographer: Diego Giudice/Bloomberg News
ARGENTINA WHEAT DROUGHT

Pablo Antúnez

El atraso en las siembras de arroz es el peor de los últimos 10 años, preocupa a los productores y en la medida que va transcurriendo la fecha óptima de siembra, se comienzan a hipotecar los rendimientos.

El presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), Alfredo Lago, contó a El País que apenas se plantó el 25% del área a nivel país, perteneciente a la zafra 2017/18, que se estima caerá 10% respeto al año anterior y la gremial cree que con esfuerzo se llegará a las 150.000 hectáreas.

En la zafra anterior se plantaron 164.457 hectáreas con un rendimiento promedio de 8.571 kilos por hectárea y una cosecha global de 1.410.000 toneladas de arroz cáscara, sano, seco y limpio.

Mirando hacia atrás, 2014/15 fue un año similar, pero “no tan complicado” y  por más que el sector arrocero tiene una capacidad de siembra diaria de entre 4% y 5% del área”, los productores están jugados al clima, cada vez más, para  avanzar  y llegar a los primeros diez días de noviembre con por lo menos el 20% del área del cereal plantada.

“Lo que llevamos sembrado está lejos de ser lo ideal, pero tampoco está todo perdido”, afirmó Lago. En la medida que van pasando los días y se concentre la mayor cantidad del área hacia  noviembre, el sector pasa a depender de un febrero más amigable para no perder rendimiento. “Llegar a un alto grado de floración durante la última semana de febrero asegura un cierto nivel de rendimientos”, explicó el empresario. Las chacras que se están sembrando ahora florecerán en febrero. El productor siempre busca adelantarse a plantar lo más posible para no depender tanto de un clima benigno en febrero y así asegurarse un nivel de rendimiento que corone el esfuerzo de sembrar, más aún cuando en los últimos años los costos vienen subiendo.

PROBLEMA. La zafra ya está jugada. Los costos volvieron  a subir, especialmente la energía eléctrica —insumo básico para el bombeo del agua a las chacras—, el combustible y también el precio del agua que se usa para regar.  La estimación es que este año el costo promedio por hectárea esté superando los US$ 1.800 por hectárea.

“El movimiento al alza que mostró el dólar favorece un poco”, aseguró Lago, pero el sector arrocero viene arrastrando un fuerte endeudamiento, pues lleva cuatro zafras con pérdidas. Desde la ACA, se plantea que incluso la caída del área de 10% que se venía planteando, dependiendo de  cómo ayude el clima, puede profundizarse. A la vez, algunos agroquímicos que se utilizan en la agricultura y que vienen desde China están subiendo y complican más la zafra.

Rurales EL PAIS